viernes, 6 de febrero de 2009

Black Kids y el trauma de no olvidarnos en la fiesta

One, two, three...Dance, dande dance.

En la industria musical anglosajona – y por razones consabidas, mundial- y especialmente en el género pop rock, no cabe hacer diferencias y mutilar el panorama sonoro diferenciando descarnadamente cual banda es o no totalmente rocker o pop. Habría que añadir, y está de demás decirlo, que lo pop como cultura y como manifestación artística surgió del avance mismo de la sociedad occidental en el siglo XX, siendo dicho desarrollo el telón de fondo para la dación y aparición de cuantiosas manifestaciones artísticas y culturales que en plano musical y específicamente en el género del pop rock no encontraron marcadas diferencias y cuya mayor semejanza era compartir un conjunto de ideas y valores emanadas del pensamiento burgués de clase media y baja; las cuales encontraron en la exposición comunicativa su mejor recurso de expresión. Sucede ello en el rock como mencionaba. Hoy y antes, las bandas rockeras acusan la influencia de géneros mediáticos como el pop primero, el electro después y el hip-hop hace más de un par de lustros. Incluso bandas tan dispares (en cuanto a estilo) como Sex Pistols y Abba reconocen influencias.

En pleno siglo XXI y ya iniciado el milenio, no cabe más que comparecer al predominio de lo pop y la cultura glam, debido a sus poderosos recursos; y sin ir más allá, cabe recordar y llamar atención en cuanto a forja de identidad y a forja de interculturalidad.

Es en el 2007 y después el 2008, que en el panorama musical rocker aparece una banda que de algún modo, y desde mi particular punto de vista, cierra e inicia un panorama musical distinto en U.S.A. Catalogada entre las vertientes electrónicas e indies, Black Kids se levanta como una agrupación de consumo, así como de ruptura. La inmediatez de la Internet (myspace) y los medios de propagación masiva introdujeron desde Jacksonville – Florida al mundo un estilo descollante. Dicho descollo mostró elementos de ruptura con la tradición musical pop rock anterior. No digo que Black Kids sea una banda paradigmática o totalmente revulsiva. Es notorio el influjo de Daft Punk, tienen su Killers, su Cure, B52’s. Sin embargo y rechazando las críticas al “Partie Traumatic” los Kids manifiestan una amalgama de lo antiguo y lo nuevo y proyectan lo que será o debería ser el nuevo rock.

En ambas producciones un halo fiestero y de discoteca pasea en las redes acústicas tales el caso del éxito “I’m Not Gonna Teach Your Boyfriend How To Dance With You” o la muy sensitiva “Listen To Your Body Tonight” la tonera “look at me” y la romantic “Hurricane Jane”. Muy bien lo afirman “Hace un par de años, lo único que queríamos era salir a bailar. El disco es una representación de nuestras vidas en esos días, algunas de las situaciones que vivimos”. El disco respira pop y eso es justo lo necesario que se espera en una banda que no reniega de si misma y tampoco comete disparates.



Pero el éxito conseguido no se queda en la buena intención de divertir, sin ningún otro objetivo, o el de perecer en la pegada instantánea y la inmensa venta de discos y supremacía en los charts. Con Black Kids, el nuevo rock norteamericano alcanza niveles de liderazgo e influencia sólo obtenidos por los Doors, Ramones y Sonic Youth. Además representan una ola juvenil creativa y desbordante alejada del gastado mundillo Emo. Eso indica que en U.S.A no se pierde el tiempo en cáusticos pasatiempos o en modas de pantomima.
Black kids, juento a MGMT, Ambulante ltd, Silversound pickups, Clap your hand an say yeah y Arcade Fire darán mucho más.

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