Pestaña
Ahora que está de moda o simplemente al sistema de comunicaciones se le ocurrió, toda esta vaina de la llamada cumbia, que no es más que una distorsión degenerada de las “cumbias” extranjeras y la supresión de elementos simbólicos sociales y culturales netamente nacionales; impera y produce una sensación de mediocridad y asco social. El sentimentalismo cáustico, la sensiblería degradada y el goce expositivo son las luces musicales que mira este desgraciado panorama.
Ningún tema como este para detallar abrupta y descarnadamente la realidad social y “musical” de este país. En realidad no es más que el simple signo de la destrucción de la unidad nacional, el racismo, la mentira, y las apariencias del ser peruano.
Aquí los “artys”, los aprovechados superficiales que hablan de reivindicaciones y cambios sociales relativamente positivos para la conciencia y el ser nacional son desnudados y puestos bajo la mirada de quienes pueden escapar de esta gran mentira.
Nunca hasta ahora se ha salido del hoyo cacéxico en el que la infausta invasión de parámetros desnaturalizados extranjeros nos ha podrido, ni se ha creado una identidad musical a partir de representantes medianamente genuinos e insertos en una concepción netamente andina. Pestaña demuestra que la realidad alabada por los estudiosos del cambio social (la supuesta cholificación de la sociedad y el advenimiento de un lenguaje “chicha”, achorado y de barrio) no es más que la excusa de la clase dominante para aprovechar las ventajas que un medio comunicativo como el de la música genera. Hasta se han creado psicosociales inmersos en situaciones bochornosas y siniestras como las muertes, que sirven para tapar la realidad y la corrupción imperante.
Este debe ser el signo de la globalización displicente corrosiva e idiotizante.
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1 comentario:
Adri Vainilla, quiero ser tu enamorado.
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