viernes, 27 de noviembre de 2009

Mesia...

Soportable el sueño imperdonable

Vivía en Nueva York
pero lamentablemente soñé
que volvería,
al darme cuenta sopesaba mi ser
en el Jirón de La Unión.
Allá, en Brooklyn oía a Coltrane
y deseaba volar a Central Park
raudamente otoñado por la brisa atlántica
venida tras cruzar el Hudson;
aquí yazgo sobre el inmundado Rímac
en el flato tísico de una combi con fondo
de Grupo 5,
añorando verde al San Cristóbal
en cuya cima se irguiese Taulichusco, si quiera.
Si pienso en la quinta avenida
o en el subway desde el Bronx,
y Times Square
no crean que odio a el Perú,
que jamás me quiero ir.
Nueva York es de humanos,
no importa el origen, así como Cuzco o Lurigancho.
Soy peruano, soy un mal llamado cholo
cuya identidad hoy corrupta
murió con Túpac Amaru.

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