
Dentro de la leche nada
harías
como en el mar
de siempre
pero esta vez blanco
como un vestido de novia
primeriza dejada a punto.
Dentro de la leche nada
nadando en el fondo de una madre
o una mujer tornada
a hacerse
mía.
Y en ese blanco
océano
la leche nada
con los parapetos que pronto
interesarían al hombre
que sepa nadar
o nada hacer,
albado de una fertilidad
superficial para mujeres.

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