lunes, 28 de junio de 2010

Fulbito

Fútbol argentino.

Un comentarista de fútbol mencionaba la forma argentina de ganar que tenían los ex yugoslavos (servios y eslovenos). Él refería que dicha forma de vencer está ajustada al tipo champero de logar las victorias. En otras palabras a ganar por ganar o por el aprovechamiento máximo de las jugadas de peligro y oportunidad frente al arco rival; y no por la calidad de juego en cancha. Cosa que parece normal en el fútbol. La palabra final la dio Roberto Chale al mencionar una antigua abultada derrota peruana frente a Argentina, en la que según él, los argentinos vencieron gracias a argucias del tipo político y económico (y quizá a presiones o amenazas). Ahora, esta introducción es colofón de lo que creo que es y ha sido el fútbol argentino: sin gracia, sin juego, sin sinergia; menos, gloria. Muchos dirán que Argentina ha sido dos veces campeón del mundo, o que sus jugadores y equipos figuran destacadamente entre las principales listas y gozan de harto conocimiento. Nada meritorio. Sólo es la terminación de un bien arreglado ajuste mediático y actitudinal. Basta ver a los comentaristas deportivos, la actitud de argentinos derrotados en las canchas o la glorificación de un tipo poco profesional y más bien abigarrado producto del sensacionalismo rioplatense (del que Uruguay no se salva).
Creo realmente que lo de champero, cae al fútbol argentino como camiseta Adidas a la República popular democrática de Corea.



* Champero: improvisador, escapista , léase también como oportunista.

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