Vaya que en octubre uno sueña. Es el olor de las cosas, de los tiempos o de la tristeza. Mirar las tardes, presentir un dolor. Sentir el estremecimiento de un futuro nefasto para tus planes o para tu vida misma. Lo sé. Ninguno lo siente así, pero digamos que a pesar de su declarada desgracia, este mes y sus días han venido a darme algo que no esperaba. Es fruto de mis desacuerdos y de mis irresponsabilidades. No tengo calma, esperaré y trataré de hacer mejor este tiempo, estas noticias que llegan, estos magros resultados y todos mis problemas advenidos con tanta rapidez que ni siquiera los he imaginado como tal. Espero la calma, espero uno de mis mejores octubres, espero llegadas de objetos, seres y respuestas que me ayuden a concluir definitivamente este sendero.
Aguardaré como siempre.
Así.
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