Océano azul
Nunca una canción me había gustado tanto como esta. Son los Ocean Blue, y este grupazo me parece total. Al oírlo uno se traslada a un ambiente “casi” bucólico, superior e inalcanzable; por ello resalto el valor irreal e idílico del adverbio casi como introducción a un mundo sonoro de matices metafóricos, plásticos y poéticos. Oír a Ocean es trasladar la serena melancolía del alma y el cuerpo a lugares recónditos en donde la imaginación e ilusión anhelan posarse.
Cuando aún era un variante adolescente, llegó hasta mis manos el disco Cerulean, y desde entonces jamás he dejado de escucharlos y quererlos.
La riqueza sonora y las sensaciones producidas por la música de esta banda de Hershey, Pennsylvania formada en el 86, son indescriptibles. Principalmente radican, según mi experiencia, en el traslado temporal de la memoria al pasado, a la historia transcurrida, a la tristeza de un momento ido, a los paisajes y lugares habitados y abandonados; me refiero a los añorados y grisáceos noventas.
En su venida a Lima, fueron aclamados. Ellos señalaron el profundo agrado e impresión que les produjo visitar este país, así como la mágica sensación que los abordó al viajar a la capital del imperio (Cusco-Machupicchu). No pude verlos, pero seguro fue fantástico.
No sé si volveré a sentir lo mismo respecto a una etapa del mundo y el tiempo, pero recordaré la triste hermosura de esta banda.
Bye Ocean Blue.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Y es que a veces la mezcla de letra y melodía de nuestras bandas favoritas parecieran dejar su espacio para habitar nuestro mundo...
Buena pieza de Ocean Blue, haré lo mismo con The Smiths, es lo mínimo que puedo hacer por tan sagrada banda.
Publicar un comentario