En mi vida, ciertos aspectos, momentos y realidades de su variado discurrir me han interesado totalmente, la música es uno de ellos. Antes predicaba la total sumisión y ensimis
mamiento a una sola corriente musical o género. Ahora es todo lo contrario, no predico lo opuesto a mi gusto anterior, sólo de que no conviene realmente – no conviene de verdad- cerrarse en un solo género o en un único tipo de música, ya que la humanidad ha producido tanta y de la más variada calidad y tipología.
mamiento a una sola corriente musical o género. Ahora es todo lo contrario, no predico lo opuesto a mi gusto anterior, sólo de que no conviene realmente – no conviene de verdad- cerrarse en un solo género o en un único tipo de música, ya que la humanidad ha producido tanta y de la más variada calidad y tipología. Es así como conocí a tres bandas que han venido a constituirse en el pilar de mi gusto musical en cuanto a rock se refiere: Cocteau Twins, The Ocean Blue y The Sundays. Cada una aparecida en momentos distintos, cuando alguna
crisis existencial me tenía sumido a menos, cuando disfrutaba de la compañía de alguien o cuando fortalecía mi fe en mí y en el mundo.El contacto con estas bandas produjo en mí sensaciones inimaginables antaño. Suelo definirlas como mis alucinadores primordiales, ya que siento y veo que la música de ilusión, vivencia y alucinación se trata.

Al oírlas voy proyectando mi ser, mis emociones y sentires. Una especie de etérea gravitación me envuelve y los sueños y ensueños que divagaban en mi subconsciente son realizados en la ficción de la mente, lo cual me gratifica. Lo mismo que el contenido de las letras dispone en mí, un panorama lingüístico y poético sólo comparado con los mejores libros, cuadros y poemarios que alguna vez vi y leí.
Agradezco la existencia de estas bandas y sólo invoco conocerlas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario