A voz, no muere

No hay parangón para equiparar o comparar la música popular brasileña (MPB) con alguna otra música nacional, sólo el jazz o el fado podría hacerle frente. De entre la multitud de cantantes surgidos durante la centuria pasada, del milenio pasado; y de las vocalistas femeninas, definitivamente Elis Regina es la más destacable. Bendecida con una voz prodigiosa y desequilibrante, le dio el toque emocional y comprometido a la música hecha en Brasil. Su flagrante asesinato y posterior cortina de humo aduciendo muerte por intoxicación con estupefacientes y drogas, no hizo más que hundir una clase política represiva e indolente de corte derechista.
Elis Regina fue la artista más carismática que pudo conocer Brasil, a su entierro acudieron millares a despedirla. Definitivamente no ha perecido su voz, sus asesinos se han extinguido, la libertad del pueblo aún no es plena pero su figura fulminante está presente inundando con su potencia vocal los sentires y gozos de todos.
No ha muerto, sólo se deja escuchar oculta.

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