Auténtica soberana del huayno
En los noventas a partir del impacto que tuvo el ingreso del techno y el trans; manifestaciones dispares y comunes como el rock, la cumbia y le huayno se entremezclaron y produjeron un estilo ecléctico que en apariencia iba a la vanguardia del movimiento de la música popular peruana: hacen aparición grupos como Los mojarras, NSQNSC, La Sarita, Uchpa en el lado rocker. Chacalón Jr., Tongo, Pascualillo; en la vertiente chicha. Euforia, Rossy War, Ada, etc. en la cumbia. Dina Paúcar, Sonia Morales, Muñequita Sally, etc. en el lado del huayno con arpa o techno huayno. De estas últimas una gran precursora fue Doris Ferrer, quien según mi parecer, es la auténtica soberana del huayno con arpa (sólo con arpa en sus primeras producciones). Junto a ella otras grandes voces, casi todas provenientes de la serranía limeña: Flor Pileña (Yauyos), Alicia Delgado (Oyón), Anita Santibáñez (Yauyos); éstas últimas en su etapa inicial.
Sin duda, Doris Ferrer le dio impulso al huayno con arpa, disminuido (no negativamente) por la onda huaylarsh del Chato Grados y los fulgores de la chicha chacalonera de barrio. En sus primera producciones mantuvo la blancura del sonido del arpa aún libre de las ataduras deformantes de la batería electrónica, tampoco incorporó al tan aburrido animador, que usualmente hoy utilizan las nuevas señoras del huayno con arpa. Como olvidar aquellos grandes temas “Cantando he de morir”, “Contigo aprendí”, “Si supieras por que tomo”, “Quisiera estar contigo”, "Casualidad", etc. magistralmente interpretados con la voz más bella y desgarradora del huayco femenino. Cabe destacar el hermoso sonido del arpa limeña, propio de las serranías y provincias antes mencionadas, que en un principio Alicia Delgado, Anita Santibáñez, Flor Pileña cultivaron, para luego adherirse al sonido convencional del huayno ya afincado en la capital y de fuertes, impuros y desarraigados sonidos electrónicos. Con ello no pretendo desmerecer el aporte de lo electro, sólo que la pureza luminosa del sonido majestuosos de aquellas cuerdas limeñas, se pierde o deforma por el atávico impulso electrónico.
Aún mantengo un viejo caset de aquellos. Cada vez que lo pongo en la radiograbadora, es como volver a la infancia y a los recuerdos montañosos, los ríos, a las primeras e inocentes experiencias.
lunes, 25 de enero de 2010
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