martes, 22 de julio de 2008

Bailarina fuera de control

Bailarina fuera de control 1

Pienso penoso en la forma de tus pies,
tú no pudes hablar sin ellos,
cualquier pista es indigna de hacerte resbalar
en un leve movimiento por los aires
que la voz respira
para gritar con desgarro.
Pero tú sabes como hacerlo bien,
por la altura de tus dedos
sumergidos en la mies
que es mucha donde caminas, donde bailas
hasta hacer desaparecer
el último rezago de huellas antiguas
que estuvieron predestinadas a extinguirse
por la acción rosada de tu fama
y la continua posición de tu baile
en los salones y en las conciencias.
La pobre pobrecilla alineación
de segundos en el suelo
sería suficiente para mover los cielos
con los ojos cerrados
o a medio cerrar la luz para verte
donde una vez te soñó un ave
y las melodías se enquistaron adormecidas
hasta la posibilidad de tu falda
que estiró la inocencia de una vida.
Miro y no dejo de mirarte
sorprendido hasta la pregunta
por saber donde estás así girando,
dando pasos sobre tus cisnes azules
o demorando el inicio
de una puesta de sol en mi boca.
Pienso y tú sabes moverte
de esta línea tuya hasta no sé donde,
lugar en el que continúas subida
sobre el tiempo y no piensas detenerte.

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