martes, 22 de julio de 2008

Invierno

Sensación de noche invernal…

Me aproximo al balcón de casa y diviso cercano el frío nocturno, la ciudad, sus luces y sus pálidos habitantes se consumen involuntariamente bajo la frígida humedad estacional. El gélido instante orada insinuante fragmentos de mi rostro, los ojos fríos, el alma fría se precipitan hasta donde llega el pensamiento y encuentra mi isoforma existencia dispersada en los años que discurrieron sin aliento por mis frágiles manos.
Mi vida en el frío y en el instante en el que veo y presiento en el balcón expuesto, es la glacial estocada del misterio extraterreno; tan sólo en mi mirada se proyecta el halo maravilloso e inútil de mis tristezas e irrigo con escenas añosas el lastre de mi feneciente alegría.
¡Qué extraña la noche del frío en casa! Qué difícil volverme a sentir mío; en tanto, mientras me disoluto, los espíritus del tiempo flotan disidentes y farragosos granjeando mis últimos suspiros, la noche calla y traiciona implacable. Tras la negrusca transparencia precipitada, laso y mártir irresoluto no logro cumplir mi ideal.
Me quedo en el balcón de casa, sin lágrima alguna, sin palabra, sin saber dónde estás.

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